29 sept. 2017

Le dimos la vuelta a Gran Hermano y revivimos el +1

Sé que habrá gente que no lo entienda. Algunos medios de comunicación lo definen de boicot. Yo sólo lo veo como el reflejo de la pasión de auténticos fieles de Gran Hermano que sienten que se les está dando de lado, que no se les está escuchando y que han decidido decir “basta” a la destrucción del formato. Es lícito seguir viéndolo, de hecho, como he dicho alguna vez no descarto algún día ver algo de GH Revolution como quien ve un programa cualquiera, sin implicación, pero eso sólo representa la destrucción del significado real de nuestro programa. Lo que se está haciendo no es GH. Y como espectador ayer quise volver a vivirlo y lo conseguí, por eso me sumé a “darle la vuelta” a la emisión con la iniciativa que se movió en Twitter de ver la gala de estreno de la edición más valorada por los fans del formato, la 12+1.

No sé si pensar que la vida es irónica o que las casualidades no existen, pero quien vio anoche aquel estreno pudo darse cuenta enseguida de las coincidencias que de repente aparecían como reclamo de la edición que se hizo hace cinco años con la que se está haciendo en la actualidad. Una forma de venderlo tan parecida y un resultado tan distinto…

Ya se hablaba entonces de revolución, de la cámara 360 grados, vimos la que yo considero la casa más bonita de la historia de Gran Hermano en la que, por cierto, también la cocina se encontraba separada del salón y ¡volvía a tener piscina! Pero aquello se trataba de otra historia.

Sonaba la sintonía, se abría la puerta de “Gran Hermano” y aparecía Mercedes Milá para darnos la bienvenida. El plató se caía abajo. Y los pelos se me pusieron de punta a pesar de saber que aquello ya era parte del pasado. Fue emocionante al tiempo que triste porque todo ese movimiento que hicimos era una lucha, una reivindicación por ser escuchados, para que los responsables del programa viesen que no estábamos dando de lado Gran Hermano pero que veíamos lo que sentíamos como tal. Por eso me parece tan desacertada la palabra boicot porque nosotros al formato no queremos hacerle daño. Pero sí sentimos que nos lo hacen a nosotros como espectadores teniéndonos absolutamente anulados porque, nuevamente, como he leído por redes sociales, no se nos hizo ni una mención en la gala de todo lo que se está movilizando.

Absolutamente al contrario de lo que sucedía entonces en GH 12+1 donde Mercedes continuamente estaba mencionando a las redes sociales. No exagero. Entonces igual no nos percatábamos tanto como yo lo hice anoche al ver la gala. Era constante y formábamos parte de su discurso natural. Mencionaba los TT, leía lo que se estaba diciendo en directo, hacía alusión a blogueros de renombre… Incluso llegó a decir que el reino de Gran Hermano era Internet. Sabias palabras que parecen haber quedado en el olvido…

Se me encogió el corazón cuando se hacía un anuncio por el que habíamos luchado muchísimo y por el que ahora nos ha tocado volver a hacerlo… El 24 horas. A Mercedes se le llenaba la boca al poder compartir la noticia: Íbamos a tener un canal 24 horas de Gran Hermano, gratuíto, en Internet. Sin interrupciones. Y todo era posible gracias a la plataforma de mitele. ¡Qué cosas! Parece que hace 5 años había más evolución y revolución que hoy en día.

Hablando de luchas, también se luchó por que los ex concursantes tuviesen lugar en ese plató. Se iba a instaurar una grada en la que ellos tuviesen voz y aportasen su opinión en el desarrollo del concurso. Algo que era maravilloso porque al tiempo que dabas paso a la nostalgia permitiéndonos ver y recordar a gente que nos había hecho vibrar en años anteriores, quién había mejor que los propios protagonistas de esa experiencia para empatizar con las emociones de los participantes que se encontraban dentro. Una idea redonda que también desapareció.

En la gala no paraban de sorprendernos. Cada grupo de concursantes entraba de una forma distinta a la casa: Unos lo hicieron literalmente dados la vuelta, otros a través de una cocina inclinada, otros en un dormitorio en miniatura y otros a través de una representación del Arca de Noé. Todos ellos eran personas normales, de la calle, con los que cualquiera nos podíamos identificar. No los veíamos ansiosos de fama. No venían del mundo de la tele, no eran un perfil viceverso ni parecían buscar querer acabar allí. De hecho, el tiempo demostró que no acabaron allí.

No sólo la forma de entrar era lo sorprendente sino que no nos iban a permitir despegar la mirada de la televisión. El plató era impresionante y tenía una sala insonorizada… Gran Hermano tenía un plan. Cada semana un +1 se incorporaría a la convivencia. Que la edición se llamase GH 12+1 iba más allá de una superstición de Mercedes Milá, se elaboró entorno a eso una de las mecánicas más deliciosas de la historia del formato con una recta final irrepetible e inesperada.

También se anunciaba que iban a subastar una plaza como concursante. El dinero que se pagase por entrar en Gran Hermano iría destinado íntegramente a Cruz Roja. Esto también lo echo de menos… GH siempre fue una puerta a la visibilidad y ayuda para las causas sociales.

Poco a poco han ido destruyendo todo el sentido de este programa sin que nos demos cuenta… bueno, igual no nos hemos querido dar cuenta y hemos ido tragando cada pequeña involución para no dejar de verlo, para no abandonar nuestro programa… Pero a muchos ya nos han tocado la fibra cuando han decidido seguir dando pasos en su destrucción y no permitirnos acercarnos a la vida en directo. Eso ya no existe. No podemos mirar por la cerradura de la casa más famosa de España. No hay canal 24 horas y todo ha estallado.

Puede que nos encontremos ante un gran casting pero no nos están permitiendo conocerlo. Y el resto ya pasa a un segundo plano, por lo que hoy no me voy a detener a entrar en la labor del presentador, en los colaboradores que siguen en plantilla frente a otros importantes que han caído o en la mecánica que han planteado para este Revolution.

La revolución no está en GH, está en las redes. Porque las redes somos Gran Hermano y por eso ayer volvimos a sentirlo. Yo espero volver a verlo por televisión. Espero que GH vuelva a ser Gran Hermano. Lo pido a la organización, lo suplico y nuevamente les tiendo mi mano para remar a favor de este formato. Porque sólo la tendrán para remar a favor de este formato. Siempre. Y me apena mucho ver la estrepitosa caída que está teniendo. Me llena de impotencia. Es como ver ahogarse a alguien, saber que hay un salvavidas, incluso un barco donde montarlo, y que no te permitan poder ayudarlo.

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