5 feb. 2016

GH VIP 4, cuesta abajo y sin frenos

Quiero intentar no ser repetitivo, pero inevitablemente mis sensaciones con respecto a esta edición de GH VIP no varían, por lo que mi opinión se dirige en un mismo sentido. Pienso que con el Gran Hermano que están inventando hacen caer el formato por una cuesta abajo y sin frenos. Con esfuerzo, trabajo y atención a la audiencia se puede volver a subir la cuesta para recuperar las claves del programa, que cada vez están más difusas... pero no sé yo si esa es la intención de la organización.

Ayer vimos cómo se realizaron las nominaciones a la panza, que fueron un auténtico fracaso. Si a priori la idea me parecía realmente patética, fuera de lugar, humillante, inoportuna y que distaba mucho de lo que significa el espectáculo y lo que representa Gran Hermano, una vez que se puso en marcha me pareció mucho peor de lo que esperaba.

Estaban mal preparadas porque parecía que la organización no se había planteado que los concursantes pudiesen poner resistencia a la hora de dejarse restregar la cara en una panza aceitosa. Evidentemente, ellos intentaban no hacerlo y El Súper les agradecía, con ironía, su colaboración en el proceso. Posteriormente, al ver lo mal que estaba saliendo la idea, al señor que los acomodaba en el asiento lo pusieron a sostenerles la cabeza para forzar el choque. Fue un espectáculo lamentable e innecesario.

Ayer contestaba en un tweet, que os dejo a continuación, al Twitter oficial de Gran Hermano:


Ni quiero calambres, ni panzas, ni nominaciones a la cara, ni más historias para no dormir. Menos es más, estoy cansado de tonterías que lapidan la realidad de Gran Hermano. Quiero unas nominaciones en el confesionario, secretas, en las que los concursantes puedan argumentar para que el público sea parte de los motivos reales, que se les deje jugar y tener estrategias. Quiero ver Gran Hermano, pero no me lo permiten.

Algo que me pregunto a veces, es que cómo es posible que yo pueda tener miles de ideas para aplicar en Gran Hermano, novedades nunca vistas que no dañarían el formato, y sin embargo, no las tenga un equipo que lleva años trabajando en ello y, últimamente, sólo sepan utilizar este tipo de recursos fáciles que destrozan la esencia del programa y nos transportan a otros formatos que nada tienen que ver con lo que hemos elegido ver por televisión.

Por otro lado, algo con lo que aluciné muchísimo, y que quizás para algunos parezca una tontería pero para mí no, es que se le permitiese a Liz escribir y entregar una nota a Alejandro.

En Gran Hermano está terminantemente prohibido escribir, incluso con el dedo en la piel. Para que esa nota llegase a Alejandro ha habido un proceso consentido por la organización, en el que Liz busca los elementos para escribir, escribe, entrega la nota a Lucía, ésta se la lleva a Alejandro y Alejandro la lee. En todo el proceso la organización es partícipe, ya que la vigilancia es continua y en ningún caso se le llama la atención ni se requiere esa nota en el confesionario, todo lo contrario. Y precisamente lo hace Liz, que ha sido concursante y colaboradora, por lo que las normas debe tenerlas bien claras. Lo sucedido es totalmente sancionable, ya que atenta contra una de las normas básicas del programa y su espíritu, pero a día de hoy parece que esto es lo de menos. Recuerdo con nostalgia cómo en otras ediciones este tipo de actos no se han consentido y han sido, de inmediato, llamados al confesionario.

También observé otro gesto que está terminantemente prohibido, que es comunicarse con el exterior. Javier Tudela, al escuchar gritos de fuera de la casa en los que le decían ganador, contestó agradeciéndolo. Quizás el gesto de Javier sea menos relevante o intencionado, ya que de la euforia de un aliento de ánimo te puede nacer el agradecimiento, pero es igualmente contrario a las normas de ese encierro. Ellos no pueden tener ningún tipo de contacto con el exterior, deben evitar los gritos que les llegan desde fuera de la casa, y mucho menos, deben responder a esos gritos. Sin embargo, estas cosas también se están consintiendo.

La semana que viene entrarán nuevos famosos a la casa de Gran Hermano VIP, no para concursar, sino para vivir en Guadalix a cuerpo de rey, como si se encontrasen en un balneario. Visto lo visto, podría quejarme de esta noticia, decir que va a ser un coladero de información del exterior y que perjudica a la convivencia natural del grupo, pero realmente me apetece ver qué sucede. El grupo de concursantes de este año es de lo más aburrido que he visto en años de reality, por lo que entiendo que se haya tenido que recurrir a la entrada de otros famosos para tratar de levantar una convivencia apagada y sin gracia.

Como decía al principio, intento no ser repetitivo, aunque es difícil porque la base de mi argumento es la misma que en otras ocasiones que he hablado sobre este VIP, por lo que hoy no me extiendo más y me despido dejándoos el enlace al post pasado, por si no lo habéis leído, en el que hablaba de la destrucción de Gran Hermano.

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