13 ene. 2016

Las novedades de GH VIP destrozan el formato.

Hoy es uno de esos días que vengo a descargarme con vosotros sobre lo que considero decisiones injustas por parte de la organización de GH VIP. Anoche, viendo el “Límite 48 horas” decidí dejar de twittear (@HablamosdeTv) porque necesitaba expresar muchas cosas y preferí esperar a descargarme en el blog, sin la limitación de 140 caracteres, porque no entiendo qué concepto tienen de introducir novedades, cómo se consensuan y de qué forma escuchan a la audiencia, ya que suelen presumir de esto pero, últimamente, no siento representados los deseos o quejas de las redes.

Terminé GH 16 haciendo un vídeo llamado “10 errores de GH 16 que no deberían repetirse en GH 17”, en el que exponía todo lo que pienso que no se ha hecho del todo bien, y por lo que considero que se debe producir un aprendizaje a futuro para redirigir el formato a las bases que lo definen y nos enamoran.

Siempre he defendido que Gran Hermano no es GH VIP, pero el VIP tiene mucho de Gran Hermano, y por lo que sí lucho es por que no suceda también en el sentido contrario, que Gran Hermano no se vea contagiado por el espíritu del VIP, pero quizás sea difícil que no se vea influenciado, como ya hemos visto en GH 16, por lo que eso me hace temer por GH 17.

Una de las cosas que me hacen ser crítico con el VIP es su forma de centrar el análisis principal de la convivencia en la vida privada de los concursantes, algo que no me interesa absolutamente nada. El plató de El Debate o de Límite 48 horas, incluso de las galas, en muchas ocasiones nos transporta al plató de Sálvame, de hecho, un importante porcentaje de los colaboradores que aparecen son procedentes de ese programa. Si no fuese suficiente tenerlos en antena de lunes a viernes durante cuatro horas, más el Deluxe, también nos los meten con Gran Hermano. Ojo, que no me parece mal que se emita Sálvame, alguna vez lo veo, pero es cuando yo decido verlo. Si pongo GH VIP es para ver GH VIP y no Sálvame.

En esta edición de GH VIP, muchos de los concursantes se sitúan más cerca del perfil de anónimos que el de famosos, por lo que tenía la esperanza de que se premiase, analizase y valorase la convivencia por encima de los asuntos privados de cada uno de ellos, pero veo que no. De hecho, nos han forzado a ver la convivencia de Javier Tudela y Laura Matamoros por las rencillas que tienen en su familia. Para mí es un sinsentido que poco me interesa conocer, y deseo la expulsión de Javier para romper con esa trama forzada, poder conocer a Laura sin filtros y, además, porque Javier como concursante no aporta más que el morbo que se está generando en el exterior sobre su familia, pero a la convivencia suma poco, que para mí es lo realmente importante.

Al margen del enfoque que se le da a la emisión, algo que tampoco me está gustando nada son las novedades que se pretenden introducir al formato. Anoche pudimos conocer varias de ellas y con todas estoy en desacuerdo. Quizás me estoy volviendo muy exigente o quizás el programa no está haciendo las cosas del todo bien… y casi que me inclino más a la segunda opción, ya que el revuelo en las redes sociales era importante.

Las pruebas semanales dividirán siempre a la casa en dos equipos, los cuales tendrán objetivos distintos para ganarla. Si un equipo falla, la prueba no estará superada, por lo que contarán con un euro por persona y día para hacer la compra semanal. Ayer se echaban las manos a la cabeza en plató con el poco dinero que tenían para hacer la compra y el hambre que iban a pasar… Un euro por persona y día, para ser una prueba perdida, es un presupuesto VIP. A los anónimos los dejan sin la posibilidad de hacer la compra y tienen que subsistir con las reservas de la despensa.

Pero el presupuesto es lo de menos, pues la novedad catastrófica que han introducido en la mecánica es penalizar de forma tajante al equipo causante de la pérdida de la prueba semanal, quitándoles la opción de nominar. No entiendo cómo han podido tener una idea tan fuera de lugar, mezclando la prueba con las nominaciones para evitar que los concursantes jueguen.

En primer lugar lo presentan como una sanción, cuando para muchos será un privilegio el hecho de no tener que pringarse en el confesionario dando puntos porque no quedan mal con nadie, ni son los causantes de la nominación de sus compañeros, por lo que al público también se nos privará de conocer la opinión de toda la casa respecto a la decisión más importante y todo correrá a cuenta de un grupo minoritario. Y en segundo lugar, hay que saber que sin nominaciones no hay juego. No tiene sentido, ni es justo, que por errores de prueba se les penalice sin jugar. Me parece un error fatal. De hecho, dentro de un grupo hay varios miembros y el fallo de uno puede producir que todo un grupo no nomine. Es surrealista. ¿Y qué pasa si ninguno de los grupos pasa la prueba? ¿Se quedan todos sin nominar? Qué gracia…

Pero tranquilos, que ahora os vais a reír más porque las novedades absurdas no quedan aquí. Si de esta forma no taponan suficientemente el juego, las estrategias, la competitividad, la rivalidad y, en definitiva, el concurso, han tenido la “genial” idea de que cuando un participante dé sus nombres en el confesionario, los concursantes nominados recibirán una descarga eléctrica… O sea, que llevamos todo Gran Hermano 16 quejándonos de lo absurdas que son las nominaciones a la cara y del daño que le han hecho al formato, pero llega el VIP y hacen lo mismo pero de otra forma, con dolor físico, ya que aunque voten en el confesionario todos sabrán qué nombres se han pronunciado al recibir el calambre. Ayer decía Jordi que no conocerán cuántos puntos se les ha otorgado… pero eso quedará por ver porque claro, si en el momento que se pronuncia un nombre esa persona recibe una descarga… quien reciba 3 puntos será el primero en recibir el calambre, 2 el segundo y 1 el tercero, por ejemplo.

Pero atención, que si con todo esto no tenéis suficiente no os preocupéis porque yo os cuento más. ¿Sabéis que han inventado? Los alegatos para no ser nominado, una ridiculez como una casa de grande. ¿Cómo se les puede pedir a los concursantes que den un discurso delante de sus compañeros para defender el que no deben ser votados? Os juro que no entiendo nada. Los alegatos para la audiencia pueden tener algo más de sentido, ya que hay espectadores que no siguen de forma intensa todo lo que sucede en la casa, ¿pero a sus compañeros? ¿para las nominaciones? Ese alegato es la convivencia diaria y un discurso de dos minutos no va a hacer variar la idea de nadie. Me llegó a producir vergüenza ajena el verlos de pie ante sus compañeros dando argumentos absurdos por los que merecen no ser votados, pues ellos mismos no sabían qué exponer ni cómo reaccionar… no era necesario.

Para cerrar, aprovecho para nombrar el mal trato que se le está dando a la emisión del canal 24 horas, ya que la censura está muy presente y pocas veces nos muestran los acontecimientos más importantes de la convivencia. Para colmo, se censuran hasta en los programas dedicados a GH, ya que en El Debate cebaron una discusión sucedida el día anterior, censurada en el 24 horas, para emitirla el martes en Límite 48 horas. ¿Eso es ofrecer al público todas las posibilidades para que esté informado sobre la actualidad de la casa?

Me parece muy necesario que se replanteen las normas del concurso, que resitúen el reality que se está haciendo, que escuchen a la audiencia, que entiendan que introducir novedades no implica destrozar los cimientos de un formato y que se den cuenta de que rizar el rizo no siempre es bueno, menos es más. Hay novedades innecesarias, enfoques equivocados y bases que no deben cambiar cuando las cosas están bien hechas.

2 comentarios:

  1. La verdad es que me duele ver como destrozan el formato y la esencia del concurso...lo que dices tu, menos es mas

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