30 sept. 2016

Se hace justicia en GH 17 con la salvación de Bárbara

Todo apuntaba a que la veríamos salir de la casa y nos agarrábamos a la esperanza de que Bárbara tuviese la vida extra en su caja, pero se obró el milagro y se hizo justicia. No hubo que dejar en manos de la suerte del juego de las cajas la vuelta de Bárbara a Gran Hermano 17 porque no tuvo que salir, se dio el sorpasso, y finalmente fue Candelas la que tuvo que abandonar el reality. El público le ha brindado a Bárbara el cariño que todo el grupo, excepto Adara, le ha negado, destilando odio hacia su presencia. Fue su gran noche, la noche en la que recibió una bocanada de oxígeno para continuar reforzada haciendo frente al ataque desmedido de la mayoría. La gala terminó con ella nuevamente en la palestra, esta vez acompañada por su única aliada, Adara, pero también se suman a la terna de nominados Montse y Bea. Naranjita la lía al inmolarse como concursante, así que, copiando una de las frases de esa ídolo a la que tanto imita: “Bea, hasta nunquiiiii”.

Parecía imposible darle el giro a los porcentajes por la diferencia con la que habían empezado la semana. Incluso, el mismo martes en Límite 48 horas, aunque se acortaba la distancia pero seguía sin haber un cambio significativo. Probablemente, hasta entonces la cantidad de votos computados no fue muy grande, en comparación con el movimiento que se creó desde ese día para ir a por Candelas, tras ver cómo había tenido un repentino cambio de grupo y que toda la casa, excepto Adara y Alain, se posicionaban en contra de Bárbara y la machacaban con todo tipo de excusas con la única intención de verla tocada y hundida.

Candelas era una concursante con un gran potencial y podríamos haber vivido con ella un recorrido interesante pero su salida ha sido muy oportuna, después de que ella se cavase su propia tumba. Candelas empezó el reality siendo una concursante y terminó siendo otra. La vimos valiente, arriesga y real. No se cortaba a la hora de hacer frente a un compañero, como hizo cuando a los cuatro días se enfrentó a Adara en la mesa. Esto la llevó a vivir un aislamiento grupal y nominaciones en masa, incluso le vetaron la posibilidad de ejercer su derecho a voto. Parecía una concursante fiel y agradecida a sus amigos pero esta última semana ha tirado por tierra todo lo ganado, prefiriendo camuflarse, dejar de arriesgar y de dar la cara.

Antes que a ella hubiese sacado a otras personas de la casa porque hay que reconocer que ha sido una gran concursante, pero ha mordido la mano de una de las personas que le brindó un abrazo cuando más lo necesitaba, la de Bárbara. Muchos dicen que  la única amiga que ha tenido Candelas dentro de la casa es Meritxell. Ella también incluye a Noelia. Pero es muy injusto negar, al menos, la gran complicidad que vimos durante días entre ella y Bárbara, incluso cómo se acercó a Adara olvidando las rencillas que habían creado y compartiendo momentos sin rencor por lo sucedido. Puedo llegar a entender que no se hable de amistad en tan poco tiempo, pero sí eran aliadas en el concurso. Yo comprendo que las relaciones no son sólidas hasta que el concurso tiene un recorrido más amplio y que se pueden producir cambios de bandos si un concursante no comulga con el comportamiento de un aliado, al igual que el público nos encontramos en nuestro derecho de cambiar nuestro parecer sobre un concursante si sus actos no respaldan lo que nosotros defendemos, pero lo que no vi normal fueron las formas con las que jugó Candelas, por simple miedo a seguir saliendo nominada. Lo único que yo le hubiese pedido a Candelas hubiese sido una conversación con las que hasta ahora habían estado con ella en sus peores momentos, qué mínimo. Pero no, después de estar esa misma mañana de risas y burlándose del comportamiento de la mayoría decidió acercarse a ellos para negar casi todo lo dicho y hecho, retirando la palabra a Bárbara de forma tajante.

El comportamiento de Candelas fue de un error sublime. Y en principio pensé que lo que pretendía era abrir un nuevo camino. Es decir, no se sentía cómoda ni con unos ni con otros e iba a preferir formar un nuevo bando de juego, pero no, decidió sumarse al rebaño como una ovejita más. Era necesaria su expulsión. En primer lugar no podíamos permitir que el acoso y derribo al que se ha visto sometido Bárbara se viese premiado, en segundo lugar había que castigar el error cometido por Candelas y en tercer lugar había que enviarle un toque de atención a Meritxell, quien hasta ahora estaba demostrando ser una gran concursante pero, por fidelidad a su amiga Candelas, decidió apostar por seguir su corriente de actuación. Es el momento de que Meritxell juegue sola pero no sé si será capaz. Ayer ya se posicionó en las nominaciones junto a la mayoría disparando contra el blanco fácil, haciendo una nefasta lectura sobre lo sucedido y sin valorar que esa mayoría en la que ahora se siente respaldada, la dejará tirada en la cuneta en cuanto les interese.

La vida extra tampoco se encontraba en la caja de Candelas. Ya sólo nos quedan 9 posibilidades, siendo 7 de ellas francamente catastróficas. Ahora mismo, la vuelta de Candelas a la casa ya no me causa ningún interés. En su entrevista no quiso ser del todo sincera y dentro no tiene muchas cuentas pendientes. En el caso de que tras la tercera expulsión se iniciase un proceso de repesca, como se anunció antes de la primera expulsión, el que debería volver para reforzar alianzas y hacer frente a todas las burlas que ha tenido que sufrir es Pablo, que volvería a SU CASA con un análisis muy interesante del concurso y dispuesto a quitar muchas caretas.

Las nominadas de esta semana son Bárbara, Adara, Montse y Bea. Esta última se ha pasado toda la semana diciendo, por activa y por pasiva, que quería medirse frente a la audiencia con Adara, y así va a ser porque decidió exponerse después de que Jorge Javier la dejase en evidencia en directo. Los miembros del Club tenían ayer el poder extra de meter a un concursante en la lista de nominados. Cuando conectaron con El Club, Bea no tenía la intención de exponerse ella, de hecho estaban a punto de sortear esa nominación entre Alain y Noelia cuando Jorge Javier conectó con ellos. Si de la propia Bea hubiese salido el gesto de ser la nominada podría haber sido plausible su valentía pero lo hizo presionada por las palabras del presentador, que le lanzó un órdago similar al que vivió Quique en la pasada edición, donde se le incita al concursante a actuar en consecuencia de lo que han estado predicando a lo largo de toda la semana. Tengo que decir que en su día no me pareció bien lo que se le hizo a Quique, por lo que hoy no voy a defender que Jorge Javier no dejase estrictamente en manos de los concursantes la decisión, sin ejercer ningún tipo de presión. Lo que sí no puedo evitar es alegrarme por la nominación de Bea, ya que es una concursante con una falta de personalidad tremenda, llena de artificialidad y con ansias de protagonismo. Una concursante demasiado obvia que no aporta más que ruido a la convivencia. Incluso, diría que participantes como ella son el peor ejemplo para futuras generaciones de grandes hermanos que considerarán que en GH se premia la mala educación por encima de otras virtudes, además de preferir seleccionar en el proceso de casting a copias baratas de personajes televisivos que a gente auténtica. Probablemente sea la expulsada y lo mejor es que todo pillará por sorpresa porque su nominación es secreta. Sólo espero que no tenga la vida extra.

Para acabar quiero hacer dos apuntes:

 Juraría que en el manual que leen los concursantes el primer día de convivencia, en el que se recogen las normas que deben cumplir los concursantes dentro de la casa, hay una cláusula dedicada a las nominaciones que se refiere directamente a que los concursantes están obligados a nominar con razones reales y que, de lo contrario, el voto podría ser impugnado. Les piden que se tomen en serio este proceso porque hay mucho en juego, por lo que no es justo, ni para ellos ni para el espectador, nominar a un concursante “porque es rubio”. Ayer Miguel hizo esto mismo sin ni siquiera recibir un toque de atención por parte del Súper requiriéndole una razón real para nominar a Bárbara, pues con cierto retintín le dio tres puntos porque no le gustaba que usase una sombra de ojos tan oscura, eludiendo argumentar los motivos reales por los que estaba adjudicándoselos. Manual en mano, como hizo la gran Ares Teixidó, procedo al menos a pedir que esto no vuelva a suceder y que se les exija a los concursantes compartir los motivos por los que están nominando y si no es así, impugnen su nominación como está estipulado en las normas, precisamente, para que estas cosas no sucedan.

Lo último a lo que me quería referir es a la conducta de Jorge Javier Vázquez durante la gala. Parece que en un intento de ganar en naturalidad ha empezado a cargar contra los concursantes y familiares de una forma incomprensiva. El opinar de esta forma no le da naturalidad a un presentador y, mucho menos, debe posicionarse de una forma tan descarada en favor de Adara. Vivir Gran Hermano no es hacer lo que él está haciendo porque, además, sitúa al resto de participantes en una desigualdad de condiciones. Y, ojo, lo digo y puedo estar de acuerdo en algunas de las cosas que llegó a defender ayer porque me siento mucho más cerca de Adara que de otros participantes, pero critico su actitud porque la veo del todo fuera de lugar. Y no me vengáis a decir que Mercedes Milá también opinaba porque nunca se pronunció abiertamente diciendo quién era su favorito ni siendo tan destructiva con los que no lo eran, sin tener un hilo argumental potente. Mercedes vivía Gran Hermano, empatizaba con los concursantes y trataba de ponerse en la piel de todos ellos. Se implicaba con todo lo que sucedía en la casa, reaccionaba, se revelaba ante las injusticias y opinaba ante situaciones concretas, pero también sabía morderse la lengua, sin meter una cuña constante y estudiada en favor de su favorito ni tiraba por tierra el concurso de otros, como la burla a la que se está viendo sometida Montse por su parte. Y las explicaciones hay que pedirlas en las entrevistas, que están quedando en un limbo muy tibio. Su descarado posicionamiento como presentador me parece directamente una falta de respeto a los concursantes y la inteligencia del espectador. Tengo que decir que estoy disfrutando mucho más de la casa en directo que de una gala, cuando considero que la gala es el momento más especial e importante de la semana y, en muchas circunstancias, no se está presentando a la altura que lo requiere el reality.

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